jueves, 2 de abril de 2009

164.

“¡Wo, wo, wo! Hasta aquí nuestro programa de hoy. ¡Os espero mañana aaaaaa la misma hora! Mientras tanto os dejo con ¡¡I’LL…TAKE…THE…MOON!!”

Lazarus dio gracias a los dioses por hacer callar a aquel locutor. De la radio ahora salía una melodía, una guitarra eléctrica con largas distorsiones y extensos martilleos; era una mezcla de notas místicas y melodías estratosféricas.
Se encontraba frente al espejo del cuarto de baño, con el pantalón de pijama y una camiseta de algodón.
Una luz azulada colgaba del extremo superior del armario. El mueble le devolvía la mirada, dividiendo su cara en dos donde se unían las aristas de las puertas. Cuando se compró aquel armario le pareció estupendo que sus puertas tuviesen espejos, pero en cuanto vio que el agua del grifo salpicaba, entendió que eran un asco.
Tenía el pelo mojado, recién salido de la ducha, y los oscuros mechones se le pegaban hasta la altura de las cejas. Sus ojos parduscos permanecían bien abiertos, mirando al espejo, y su nariz de anchas aletas respiraba profundamente.
Comenzó a extenderse espuma por la barba de cinco días mientras tarareaba la canción de la radio. Se le cayó el tapón del bote de espuma y a la que fue a agacharse a recogerlo, se llevó un golpe directo en la frente cortesía de la esquina del armario.

-¡Mierda, joder!- gritó mientras un bulto comenzaba a crecer sobre su ojo izquierdo.

Se miró el chichón, se echó un poco de agua y siguió con su afeitado, mientras notaba un incesante palpitar en la frente. Pasó la cuchilla por los labios primero, la lavó, comenzó con la mandíbula izquierda y hundió el filo varios milímetros sin darse cuenta.

-¡Hostiaputa!- gritó de nuevo mientras la espuma se teñía de rojo bajo su oreja-¿Esto es una bromaaaaAAAGGHH!-chilló por tercera vez cuando al hablar se mordió la lengua.

“Without wings i’ll take the Moon”

La radio se encendió a la hora programada y una distorsionada melodía arrancó el erótico sueño del que disfrutaba el subconsciente de Absalon Lubbtown. Con un pie en el mundo onírico, balbuceó algo incomprensible y apagó el la radio de un puñetazo, intentando recuperar el sueño y acabar con esa rubia despampanante que cabalgaba sobre él.
Media hora más tarde, sin conseguir dormir, miró el reloj y salió de la cama de un salto; ya llegaba tarde a su cita. Corrió al servicio y se lavó la cara; su pelo rubio con mechas azules quedaba estupendo por la noche y con un kilo de gomina, pero ahora era una marabunta dicromática. Sus ojos azules reflejaban resaca y sus labios rosados la mezcla pastosa de todo lo que había bebido.
Rápidamente, se puso un pantalón vaquero con agujeros en las piernas, una camiseta negra con manchas de pintura azul y salió corriendo dando un gran portazo.

“Without wings i’ll take the Moon”

-¿Qué mierda es esta?-dijo Samuel cuando el programa de radio dejó sonar una larga canción. Se fue hasta el ordenador de su habitación y puso a reproducir una pieza de música electrónica en la que el cacareo de un gallo era el protagonista- ¡Esto si que es bueno, joder!

Miró el reloj y se sentó frente al monitor.

-Aún tengo tiempo.

Comenzó a ver un video de su página favorita y pronto se bajó los pantalones para empezar su ritual erótico-festivo. Mientras su actriz preferida se la chupaba a un monje disfrazado, Samuel se imaginaba con la vecina del cuarto.

-Sam, cariño, te traigo la…-dijo una voz femenina entrando súbitamente en la habitación-¡Uhhh, lo siento Sam! No he visto nada!
-¡Mamá!-gritó él sin saber cómo reaccionar-¡Te he dicho que si la puerta está cerrada no entres!
-¡Lo siento, lo siento!- dijo al otro lado de la puerta, mientras se alejaba para seguir con sus labores- Pero contrólate, que un día tus calzoncillos van a poder andar sólos…-añadió con ganas de dejarle en ridículo.

Samuel, totalmente abochornado y con un cabreo monumental, volvió a mirar el reloj con la mano libre y decidió mentalmente-Ya que he empezado, lo termino, cuando acabe me voy.

“Cococococococococorico”

Era ya casi mediodía cuando Lazarus abrió la puerta del austero bar. Era un local del sector 6, pequeño pero recargado de cosas sin sentido colgadas en las paredes; había dos mesas y una barra de tres metros, en la que el dueño, rechoncho y calvo, secaba los vasos con un paño.

-Ya era hora-dijo Samuel desde la mesa más alejada.
Lazarus se pidió una cerveza y se sentó con sus dos compañeros.

-Vaya Samuel…No te había reconocido-y sorbió la espuma de la cerveza.
-¿Qué pasa, no te gusta mi bigote?-dijo sonando casi como una amenaza.

Pero Lazarus llevaba razón, desde la última vez que vio a su amigo había cambiado bastante. Se había dejado el pelo largo y lo llevaba hacia atrás con excesiva gomina, dejando unas incipientes entradas y un par de arrugas en la frente. Sus cejas pobladas hacían una mínima sombra a unos ojos verdes alicaídos y bajo su nariz aguileña ahora crecía un fino bigote, dividido en dos por el centro y pegado al labio superior. Además llevaba una cazadora de cuero que le hacía parecer un chulo o algo parecido.

-Me gusta pero… no sé, es que te veo más viejo.
-Y yo a ti más gilipollas-protestó salpicando babas al hablar-Además, parece que te han dado una paliza.

A todas las heridas anteriores producidas en la odisea de afeitarse, ahora se le sumaba un corte en el labio y un ojo morado.

-A la que venía hacia aquí había un atasco de cojones. Encima un loco con la moto ha pasado por la acera y he tenido que saltar para que no me atropellase… Pero al saltar, había una farola y…
-Tú y tu inseparable mala suerte-añadió Absalon, que todavía no había hablado. Ambos amigos se dieron la mano.
-Bah, eso son mariconadas, Axel-bufó Samuel bebiéndose lo que le quedaba de cerveza-Voy a pedirme algo más fuerte.

Las escuálidas piernas de Samuel se levantaron y con su metro sesenta de altura éste se dirigió a la barra para pedir.

-¿Soy yo o ha encogido?-bromeó Lazarus. La estatura de Samuel siempre había sido objeto de burla en la escuela.
-No sé-dijo Axel entre risas-pero si sigue bebiendo así le veremos hacer lo de la nariz…¿Te acuerdas?
-¡Cómo no, jaja!

En sus días de alcohólica adolescencia, a Samuel le fascinaban los chupitos y cuando ya sudaba alcohol, solía terminar echando el líquido por la nariz al atragantarse; y casi siempre solían ser de esos chupitos que se cortan si los dejas unos segundos de más. La crema de whiskey goteando por su nariz era un espectáculo digno de admiración… o de aversión.

-¿De qué os reís cabrones?-susurró como si intentase intimidarles.

-Nada, poniéndonos al día-mintió Absalon-Le decía que estoy trabajando de estilista.
Poco le faltó a Samuel echar la segunda cerveza por la nariz, pero por culpa de la risa, para después añadir su típica frase de:

-Mariconadas.
-Pues yo he acabado de forense-siguió Lazarus con la conversación-Estudié para curar a los vivos y ahora disecciono muertos… ¿Mola, eh?
-¿Pero tú no querías ser escritor?
-¿Bromeas? Es mi sueño, pero como tal, es imposible. Claro que escribo en mis tiempos libres, pero no me imagino vendiendo ejemplares…Además, lo último no me convence, ya sabes: el trabajo de forense me absorbe y no hago otra cosa que no sea meter humor negro.
-Querrás decir humor muerto-interrumpió Samuel, aunque sólo él se rió-Pues yo estoy en Marketing-intentaba hacerse el interesante-No es una empresa muy conocida, pero dicen que mis ideas son innovadoras. Por ejemplo, escuchad- y comenzó a recitar como si estuviese vendiendo su producto-Yo, como hombre realista y seguro en mi mismo que soy, quiero entrar en la ducha y no cerrar los ojos.¿Por qué un estúpido jabón nos prohíbe contemplar la realidad?¡ Yo quiero lavarme la cabeza con los ojos abiertos y por eso quiero un jabón que no haga que te piquen los ojos!

Lazarus y Axel se miraron fijamente, después miraron a Samuel, que parecía exaltado, e intentando no reírse, el jóven de pelo azul eléctrico le explicó:

-Pero Samuel, aunque el jabón no pique, si te entra agua en los ojos, también molesta.

El canijo miró al techo intentando reflexionar y finalmente golpeó la mesa con excesiva fuerza.

-¡Mierdajoderhostiaputaahg!

Hubo un largo silencio. El camarero les miraba mal desde la barra esperando echarles en cuanto diesen otro puñetazo en su querida mesa barnizada y dos moscas bailaban alrededor de una lámpara de verdosa luz tenue.
Entonces Lazarus frunció el ceño e intentó encajar las piezas que se le habían desordenado en su mente durante un instante.

-Esto yo ya lo he vivido.
-Pff, el forense se ha vuelto majareta…¿metiste la chorra en un cadáver esquizofrénico?-recién acabada la segunda cerveza, Samuel se estaba volviendo un poco impertinente con sus bromas. Un cuerpo tan pequeño no soportaba mucho alcohol.
-No, lo digo en serio. Ésta situación la he tenido ya.
-No bromees con esas cosas que me las creo-murmuró Absalon-Leí hace poco en un libro que sólo usamos el diez por ciento del cerebro.
-Espera-dijo súbitamente Samuel, que estaba absorto en sus pensamientos-¿Qué es lo que has dicho?
-Que sólo usamos el…
-No, antes.
-Que lo leí en un libro.
-¡Eso es!- y tras el grito de victoria, se sacó una pequeña libreta del pantalón-Aquí está, lo escribí ayer.
-A ver, trae aquí-y Samuel le arrancó la libreta de las manos-“Tres amigos van a un…Un accidente de coche…Uno de ellos se había dejado bigote…” ¡Bah, mariconadas, Lazarus!
-¿Ah, sí? Pues entonces escribiré que tú le entras a una en la discoteca y al final resulta que es travesti.
-Ten por seguro que si pasa, iré a tu casa con un cuchillo de los de rebanar begimos y te haré sentar sobre él.
-Claro, ahora no te hace tanta gracia.

Tras otro largo silencio, Axel reinició la conversación.

-No te comas la cabeza, hoy en día la ciencia te puede decir cuanta probabilidad hay que de que hayas escrito algo que te va a ocurrir, ha sido pura coincidencia.
-¿Y si esto no es ciencia?-cuestionó el ofuscado Lazarus.
-A tomar por el culo, si vais a empezar con vuestras estúpidas conversaciones metafísicas, voy a necesitar más alcohol-Y Samuel fue de nuevo a la barra, pero para pedir una copa de algo fuerte.
-Pero señor, ni siquiera es la hora de comer-dijo el camarero, que simplemente no quería tener que cargar con un borracho.
-¿Quién es el que te va a dar los guiles? Sírveme, joder- apoyó un codo en la barra y observó a sus amigos agitando los brazos.

-Yo ya no se qué creer, la gente está muy loca por culpa de esa piedra en el cielo, la cantidad de vagabundos profetizando el fin del mundo se ha disparado. La gente está angustiada.
-Y por eso recurren a lo sencillo, Midgar es una cloaca de prostitutas, crimen y desigualdad y por eso una fuerza superior nos va a castigar con una piedra enorme. Ni siquiera sabemos que pasará cuando choque, tal vez se desintegre y ya está.
-¿Y no crees que si eso pasa habrá sido algún tipo de dios?
-Al igual que ha pasado con tu novela, hay una mínima posibilidad de que ocurra, pero no será gracias a un dios. Yo tuve un tío que trabajó como ascensorista en Shinra. Veinte años subiendo y bajando, preguntando el piso y apretando un botón dentro de apenas un metro cuadrado. Cuando se jubiló me confesó que él tenía claustrofobia desde que era pequeño. Veinte años trabajando de ascensorista. Él me decía que cuando se cerraban las puertas empezaba a sudar y se ponía muy nervioso, pero sabía que segundos más tarde, se volverían a abrir y le mostrarían el destino requerido. “Mi último ascensor va a ser al sótano, y como ese no se va a volver a abrir, quiero que sea de dos por dos” puso literalmente en su testamento.
-¿Y qué quieres decir con eso?
-Pues que si lo único que ves al otro lado de las puertas es incertidumbre y oscuridad, querrás que el ascensor no pare nunca y que tu acompañante sea un dios.

El que ahora era estilista, siempre hacía eso, dejarte con cierto hormigueo e incitándote a la reflexión, siempre pegándote con la realidad en las narices.

-Vale chicos, lo del jabón no es buena idea, pero esta os va a provocar un orgasmo-dijo Samuel con mala pronunciación-La he fabricado yo mismo.

Dejó la copa en la mesa y, de pie, se quitó la cazadora para mostrar una funda de pistola en el cinturón. Era una funda extraña, por la parte delantera tenía la forma de una pistola corriente, pero el cuero se curvaba y dejaba otro hueco en forma de cuña por atrás. Samuel sacó la pistola, una Aegis Cort chamuscada, con extremo cuidado y la depositó en la mesa. Lazarus y Axel no sabían como responder a eso.

-Os presento la primera pistola con cuchilla incorporada-dijo totalmente ilusionado- Se agarra como otra cualquiera, pero en la base del cargador he fundido metal y después he pegado un filo de cuchillo táctico. ¡Es perfecta; que quieres disparar, pues disparas sus diecisiete balas, que tu enemigo está a corta distancia, pues usas la cuchilla!

Lazarus se rascó la nuca y Absalon se miró las zapatillas.

-¿Qué me decís? Esto se lo vendo a Shinra y me hago rico.
-Sam, si has fundido el cuchillo al cargador… ¿Qué pasará cuando se acaben las balas?

Tras unos segundos de predecible silencio, la cara de Samuel se puso roja y lanzó su copa contra la pared.

-¡Joder, joder!¡Me cago en la puta hostia que parió a padre! ¡Me cago en todo lo que se menea, en Kalm, en los putos chocobos negros, en la madre que lo parió, joder!¡Y encima cada vez que la sacó de la funda me corto!-Y enseñó varios cortes en el costado, en diversas direcciones.
-Lo siento, ya nos vamos-se disculpó Lazarus al camarero.

Algunas cosas no habían cambiado, después de unos cuantos años, seguían dejando los bares de la misma forma.



A las tres de la mañana, el teléfono de Lazarus sonó varias veces. Desperezándose, lo descolgó y se sentó en la cama.
-¿Sí?
-Lazarus… ¿Tú eras forense no? No iré a por ti con un cuchillo de matar begimos, pero me tienes que ayudar con una cosa…La, digo, le he matado.

4 comentarios:

Rokhsa dijo...

Al fianl ha sido más corto de lo que esperaba y se podría decirque básicamente los he presentado.
En un principio iba a ser un one shot, pero al final le he dejado un final abierto para retomarles algún día.

Y ahora ya puedo decir:(taratataratatata!(victoria de FF))
Veterano!!

Astaroth dijo...

Aunque solo sea por sus personajes, ya me encanta xD

Por cierto, que alguien que lo sepa a ciencia cierta te lo comente, pero creo que la última frase tiene un error de laísmo. Aunque claro, lo necesitas para desarrollar la situación.

Yo, alma condenada dijo...

Jajajajaja ^^ que bueno lo de las predicciones!!! ¿O más bien será que lo que se dice se cumple?

Porque al fin y al cabo, lo dijo por decir, y pasó igual... a saber qué pasa luego con el pobre forense y sus amigos.

Ukio sensei dijo...

Joder, pues reescribe eso, porque aunque esté hecho a toda prisa, la historia mola. Lo malo es eso: Muy esquelético, muy resumido. Se devora fácilmente, pero casi no se saborea.