domingo, 25 de noviembre de 2007

95.

Las burbujas ascendían por el tubo lleno de un líquido de extraña densidad, de color verde azulado con toques blanquecinos. Los ojos le pesaban mucho, pero incluso entrecerrados estos le permitían observar a través del cristal una estancia cubierta por una hilera de los mismos cubículos, todos llenos de formas extrañas y del mismo líquido verdoso.Enfrente de esa fila, otra; llena de mesas con ordenadores y montones de papeles. Solo una, la mesa situada enfrente, se encontraba con un hombre trabajando.Todo el cuerpo le dolía. No sentía ninguna parte de su cuerpo, y sin embargo todo su cuerpo estaba dolorido. Era una sensación extraña.También sentía mucho frío. Su cuerpo estaba desnudo, y cubierto de algunos cables y placas. No. Su cuerpo no estaba cubierto por cables y placas. Estaba unido al metal. Asustado, comenzó a agitarse. Un fuerte sonido traspasó sus tímpanos, y se desmayó nuevamente.
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Se despertó súbitamente, al notar que algo se le clavaba en las costillas de su costado izquierdo. Repentinamente, dio un salto, inspirado por el gran olor de la basura y los animales muertos que llegaba de ese vertedero.El lugar, desolado, era una mezcla de cementerio de animales muertos y almacén de residuos del laboratorio de Shin-ra. Aquella montaña artificial, en concreto, se encontraba formada por montones de animales, bestias muertas e incluso algún cadáver de aspecto humano.Le dolía mucho la cabeza; esta parecía a punto de explotar. Poco a poco, comenzó a generar recuerdos:“Mi nombre es Edward Lambert, soy cazarrecompensas. Odio al complejo Shin-ra.”“Dos hombres vestidos de negro me atacaron en el cementerio, cuando iba a visitar una tumba… No recuerdo muy bien de quién era la tumba, pero uno de los hombres habló de un asesinato. Poco después, mientras uno de ellos ardía, el otro me golpeaba y me llevaba arrastrando al coche”“Unos hombres con bata me sujetaron fuertemente a una camilla, mientras decían algo acerca de la materia y un gran avance en el desarrollo militar…”“Ylsiv”Con la cabeza más despejada, Edward comenzó a descender por la ladera de la montaña de desechos, teniendo especial cuidado en no tropezar y caer sobre algún hierro oxidado o sobre alguna aguja de inyección que contuviera restos de los experimentos de los científicos. Mientras bajaba, su cabeza aun seguía dándole vueltas al asuntos de Turk, su captura y el por qué había despertado en aquel montón de mierda experimental. ¿Acaso no había dicho el gigante de negro que iba a ser carne de cañón en los experimentos de algún desquiciado? ¿Se habían desecho de él, creyéndole muerto? Eran demasiadas preguntas, y el no tenía respuestas a ninguna.El lugar era una verdadera pocilga. La experimentación había tenido tan poco respeto, que había comenzado a adaptar el destruido sector 7 para ser el vertedero de la ciudad. Una pequeña área, vallada y sin vigilancia, era lo único que cubría esos errores de pruebas empíricas, producto de teorías absurdas.Escalando el vallado, consiguió salir del recinto. Con marcha lenta, comenzó a avanzar hasta el sector 5. Se escondería durante una buena temporada en su pequeño piso, hasta que pudiera volver a salir. Quizás tuviera que cambiar de residencia, e incluso tuviera que conseguir una tarjeta de identidad falsa del mercado negro: todo para evitar ser localizado.Era de noche, y su paso había comenzado a acelerarse. Ningún suburbio era seguro, pero el sector 7 era especialmente peligroso en comparación con los otros. Cuando ya había comenzado a correr, notó un fuerte dolor generalizado, en todo su cuerpo, que le impedía avanzar con suficiente velocidad. Afortunadamente, cerca de allí se encontraba el Hospital Central de Midgar. Si lograra entrar sin ser visto, podría robar algunos botes de tranquilizantes para mitigar el dolor, y quizás pudiera conseguir algún pase de identidad sin recurrir a mafiosos y estafadores. Lamentaba tener que hacer todo eso, pero el riesgo de no hacerlo era su cuello, mientras que las consecuencias de sus actos solo acarrearían una sanción económica y una reprimenda de algún directivo.Avanzando, decidió entrar por la puerta principal. “Sería muy sospechoso si entrara por otro sitio” pensó acertadamente Edward. Al tiempo que entraba, tres camillas con personas enfundadas en sus chándales entraban por la puerta de urgencias médicas. Edward aprovechó la ocasión de entrar y colarse rápidamente en una pequeña consulta vacía, sin fijarse cual era, mientras todo el mundo observaba a los heridos. Rebuscando, no pudo encontrar nada salvo unos palos de madera para observar gargantas y unos libros para colorear. Cogiendo una bata, salió de la consulta de pediatría, al mismo tiempo que entraba un hombre con todo el cuerpo cubierto de balas. Acordándose de su buen amigo Stevenson, Edward chocó con una doctora:-¡Mire por dónde va! Podría fijarse un poco, maldito novato. – Maldijo la doctora mientras se encontraba tirada en el suelo. Su carpeta había caído, y un bolígrafo de cristal que llevaba en el bolsillo de su bata voló por los aires, rompiéndose al caer estrepitosamente en el suelo.-Lo… Lo siento, señor… Quiero decir, doctora. Déjeme que le ayude a levantarse… - Dijo atropelladamente – Permítame ayudarla a levantarse. Yo…Al instante, enmudeció. La joven era una bella muchacha, con una edad aproximada a la suya. Su larga melena rubicunda llegaba hasta la mitad de la espalda, y sus ojos azulados se situaban tras unas gafas de ligera montura metálica. Tenía un precioso collar con una pequeña piedra preciosa de color rojo, y un precioso par de grandes pechos cubiertos por una camiseta azul celeste que realzaba su figura. Edward quedó sorprendido al verla, cosa que ella notó al instante y la hizo enrojecer.-Bueno… Tenga más cuidado la próxima vez… Soy la doctora Martha Kallalder, encantada.La doctora se giró sobre sí misma, lanzando una última mirada a Edward y se dirigió a una pequeña puerta sobre la cual un cartel rezaba “Solo personal auxiliar y de servicio”.Edward quedó un rato mirando, y cuando ella se marchó, él solo pudo levantar un brazo e intentar en vano que ella esperara.Edward no podía dar crédito a sus ojos. Cogiendo unos botes de calmantes, y unas cuantas inyecciones de morfina que había en la sala de enfermería, comenzó a correr a la desesperada. No podía creerlo, había pensado que ella estaba muerta. “Pero puede ser otra persona… Ella murió delante de tus ojos…”Sin prestar atención a dónde iba, Edward chocó nuevamente con una persona. Solo que esta vez quien cayó al suelo fue él.-¡Maldito hijo de puta! ¡Has tirado mi bebida! Ahora mismo me vas a pagar un nuevo cubata de ron, cola y “chocobo negro”, y me vas a dar todo tu dinero, y me vas a dar tu sangre, y te vas a llevar la mayor paliza de tu vida.El hombre, era un calvo grandote embutido en una gigantesca chaqueta de cuero cubierta de pinchos, cadenas y balas de gran calibre. Unido a ello, un enorme pantalón vaquero, lleno de rotos, descosidos y manchas oscuras, daban paso a unas botas metálicas. A su lado, un enorme perro negro de aspecto siniestro gruñía y babeaba, sujeto por una correa de hierro ennegrecido. El hombre, con los ojos cubiertos de ojeras, parecía bastante enojado, seguramente debido a la droga.-Perdona, ni siquiera te había visto…Pero nunca llegó a acabar la frase. Edward recibió un fortísimo puñetazo en el lado izquierdo de la cara, que le derribó. El gigantesco bruto soltó a su perro, el cual se abalanzó sobre Edward.Edward, aun tumbado, notó la baba caliente y el fétido aliento del sabueso en su cara. Levantando sus brazos, intentó sujetar las fauces del sabueso, las cuales se abalanzaban sobre su garganta. A pesar de todo el entrenamiento del cazarrecompensas, se encontraba debilitado y cansado, y el perro era bastante grande y musculoso. “Ojalá tuviera mi materia, así podría reventar a este chucho…”Y, al instante, el perro reventó.Cubierto de sangre, Edward no podía dar crédito a lo que veía. A pesar de no tener su materia Fuego junto a él, el perro había ardido desde el interior, dilatando sus gases y provocando una explosión. ¿Le habría ayudado alguien?No tuvo tiempo de girarse a mirar; su brazo chorreaba sangre y un dolor punzante le atravesaba el brazo.Una enorme navaja se retiraba, mientras el macarra gritaba de ira y alguien proclamaba “¡Pelea! ¡Pelea!”. Al instante, un corro de mirones, prostitutas y más bandidos rodearon a los dos combatientes y a los restos del can caído.El hombre calvo era muy fuerte, posiblemente por el efecto de alguna droga o estupefaciente. Si al menos tuviera aquí su materia Golpe mortal, podría equilibrar las cosas. Pero cuando Shin-ra le captura, perdió las dos materias que llevaba encima. Ahora solo le quedaba su habilidad, y su fuerza.El gigantesco hombre volvió a lanzar otra puñalada, esta vez directa a la cabeza. A pesar de toda su musculatura y su fuerza, el grandullón era lento en comparación con Edward, dándole así una ventaja. Esquivándole, rotó sobre su lado derecho; tras lo cual agarró de la manga de la chaqueta y golpeó.Unas gotas de saliva y sangre salpicaron sobre el asfalto.Sujetándose el costado derecho, el macarra se limpió la sangre de la boca con la lengua y lanzó un rugido, mezcla de ira, dolor e impaciencia. Volviendo a la carga, esta vez centró su puñalada en el corazón.Pero esta vez, no fue Edward lo suficientemente rápido. La puñalada acertó en su brazo izquierdo, justo debajo del hombro. Ahora tenía los dos brazos heridos, y apenas podía moverlos. Recibiendo un fuerte puñetazo en el estómago, cayó al suelo rodando, hasta detenerse contra el cuerpo sin vida del perro. Sangrando en abundancia, y casi sin conocimiento, Edward no sabía que hacer… Solamente deseaba que aquel indeseable muriese repentinamente.-¿Unas últimas palabras, pequeño hijo de la gran puta?-Sí. Ojalá te mueras aquí mismo, maldito bastardo. ¡Así revientes!Y dicho esto comenzaron los dos a reír. Uno reía del placer de matar, el otro reía porque no le quedaba otra cosa.Fuego. La chaqueta comenzó a arder, los pantalones comenzaron a arder, incluso la navaja emitía un fuerte destello anaranjado. Todo el cuerpo del bandido comenzó a arder espontáneamente. Entre gritos, empezó a rodar por el suelo, intentando apagarse, cuando su cuerpo dejó de moverse y estalló en un mar de llamas.Todo el mundo comenzó a gritar y a correr: unos de miedo, otros por las quemaduras de la explosión. Edward no comprendía quién le había ayudado… Pero comprendía que podía haberle ahorrado todos esos golpes y magulladuras.“¿Y si hubiera sido… Ella?Sonriendo, abrió un bote de calmantes y comenzó a caminar con paso lúgubre, directo a casa.

viernes, 23 de noviembre de 2007

94.

Las sirenas de la ambulancia rompen el tenso ajetreo del Hospital Central de Midgar; rápidamente los enfermeros se ponen a funcionar ante la llegada del vehículo médico.

- ¿Qué tenemos?- pregunta el doctor Cole a su auxiliar
- Tres heridos por atropello, con traumatismos localizados en diversas partes del cuerpo- responde apresuradamente
- ¿Su estado?
- Grave, aunque estable

No han pasado ni dos minutos, cuando se vuelve a oír el sonido de las sirenas, esta vez de otra ambulancia. Nuevamente los servicios médicos corren a atender al paciente. Esta vez se trata de un hombre joven con el cuerpo maltrecho, acribillado a balazos.

- ¿Qué ha ocurrido?- Pregunta el jefe auxiliar
- No lo sabemos con certeza- responde los integrantes de la ambulancia- Los vecinos oyeron disparos pero no vieron a nadie.
- Mantengan la transfusión y llévelo enseguida al quirófano 5

...

La noche es particularmente tensa hoy. Su silencio tan sólo es roto por el ladrido de perros callejeros. Esta noche se respira muerte. En la lejanía se escuchan unos pasos apresurados, el sonido de las pisadas es cada vez más fuerte. Por las calles inusualmente desiertas de Midgar una figura corre en la noche. Alguien cuyo destino está sellado, aunque Jasón se niegue a aceptarlo. Se detiene un momento, parece que ha despistado a su perseguidor. Entre jadeos sonríe, mira hacia atrás, mira a los lados. Nadie. Nadie le sigue. Desde hace media hora una figura oscura parece seguirle sin descanso. La vio en la estación, la vio en el Mercado Muro, la vio en los burdeles, la vio en el pub....aunque nunca llegó a distinguir de quien se trataba Jasón sabe muy bien que va a por él. Y sabe por qué. Su compinche le avisó que de no deshacerse de “aquello” acabaría mal.

Pero lo necesitaba.....la solución a sus problemas era “aquello”: el “Chocobo Negro”

Un nuevo tipo de droga sintética cuyos efectos simulaban a los de la energía Mako en miembros de SOLDADO, pero que provocaba una mayor adicción. Era difícil de conseguir, y se pagaba bien por ella en el mercado negro. Era por esto mismo que muchas bandas querían hacerse con el control de esta nueva sustancia. Jasón decidió refugiarse en un bloque de pisos cercano. Se acercó apurado por la parte de atrás del edificio y subió las escaleras de incendios viejas y corroídas por la humedad. En ese momento un disparo pasa silbando junto a su cabeza. Aterrado mira hacia atrás: es aquella figura misteriosa. “Mierda”, piensa Jasón. Le ha encontrado. Una voz grave resuena en toda la calle

-Ese ha sido de advertencia. La próxima vez no fallaré. Baja y dámelo.

“Y una mierda” murmura Jasón entre dientes. Al tiempo que de una patada echa abajo una vieja y humedecida puerta que va a dar al interior del edificio.

La figura sigue los pasos de Jasón a través de las escaleras. Una vez arriba entra por la puerta persiguiendo a su presa. Dentro de la habitación una voz resuena a través de la pared. Es Jasón.

- ¡Ni un paso más!

Jasón aparece a través de la puerta, visiblemente perturbado. Con su brazo izquierdo mantiene agarrado a una anciana, mientras que con el derecho sujeta una pistola con la que encañona a la mujer. La figura permanece en la penumbra sin descubrir su rostro. Impasible apunta a la cabeza del chico que se escuda tras la anciana

- Un solo movimiento y me cargo a la vieja...-amenaza éste

- ¿Pero por quien me has tomado?¿por un puto paladín justiciero?- replica la figura

Jasón se asombra

- ¿Qué?
- A mi me trae sin cuidado si te cargas a esa anciana. Si lo haces tendré vía libre para acabar contigo. Y si no lo haces te mataré igual, aunque tenga que matarla a ella ¿tienes idea de la gente que muere asesinada cada día en esta ciudad? Uno o dos cadáveres más, qué importa
- ¡Tonterías!- grita Jasón nervioso y enfurecido- ¿permitirás que mate a alguien así porque sí?
- ¿Y por qué no? Hazlo. Te doy tres segundos para que te la carges

Jasón no puede creer lo que oye. Ese lunático le está instando a matar a una persona así por las buenas. Es ese momento de duda el que aprovecha su perseguidor para dispararle en el hombro. El chico chilla soltando a la anciana desmayada por el “shock” de las emociones, instante que aprovecha el ejecutor para rematar a su presa con múltiples disparos. Malherido, Jasón se tambalea hasta la ventana para caer contra el marco en un reguero de sangre.Ya en el suelo todo se vuelve cada vez más borroso, antes de perder la conciencia nota como alguien rebusca en sus bolsillos arrebatándole aquello que había ansiado proteger.

El escáner muestra un encefalograma plano

- Le hemos perdido- puntualiza la enfermera

El doctor suspira....

-Hora de la muerte: las 03:06, llévenlo al depósito para hacerle la autopsia
...

La noche es particularmente tensa hoy. Se respira muerte en el ambiente. La PM patrulla la zona mientras en la oscuridad, una sombra hace una llamada telefónica

-Si....le he parado los pies, como acordamos. Si......si........entendido. La “mercancía” está destruida, como usted deseaba......si. Me reuniré con usted en la iglesia del sector 5.

Todo ha terminado, pero Kaleb no está contento. Ha tenido que volver a matar para poder conseguir información de aquello que anda buscando desesperadamente. Una sensación de corrupción invade su alma mientras se encamina en dirección a la iglesia.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Movamos esto...

Hola, gente. Estamos en horas bajas. Estoy seguro de que poca gente conoce este proyecto, que es Azoteas de Midgar, y menos aún este blog. Para intentar moverlo un poco, vamos a hacer una cosa.
Invito a todo aquel que se haya leído un relato y quiera participar, a que lo haga. Solo hay que inscribirse en el foro http://zonextreme.mundoforo.com y entrar en el subforo Arts y Fics, tema Azoteas de Midgar. Ahi podréis pedir turno y consultar todas las dudas que tengáis.


Si sois nuevos en este blog, (llevo tan poco tiempo usando blogs, que no me salía la palabra. Me salían foro, hilo, topic, thread...) os invito a leer los relatos y disfrutarlos. Esperamos vuestros comentarios.


Hasta otra.


Ukio.